En 4 años pasé de ser extranjera a ser española, madre y funcionaria de carrera A1 en el Cuerpo de Técnicos Superiores de la Administración General de la Comunidad de Madrid.
Primer reto: Migrar
El 27 de diciembre de 2020 mi marido y yo migramos de CDMX a Madrid, en plena pandemia. Como era de esperar, me encontré con un mercado laboral estancado y rápidamente valoré la posibilidad de una carrera en el sector público aprovechando mi formación en ciencias políticas y mi profunda vocación de servicio. La experiencia de mi suegra y de una entrañable amiga fue invaluable para conocer de fondo cómo se vive la función pública.
Lejos de mi familia y amigos emprendí el camino más acusado que imaginé.
Segundo reto: Conocer el entorno
La primera gran barrera de entrada fue entender cómo funciona el sector público español y el acceso a través de oposiciones puesto que en México el único ejemplo suficientemente cercano son los exámenes de acceso a la función notarial de la CDMX.
La forma más concreta en que puedo explicarlo es la siguiente:
España es un Estado unitario descentralizado. Eso significa que existen administraciones públicas interrelacionadas que no se ordenan jerárquicamente entre sí: estatal, comunitaria, provincial y municipal. Cada una de ellas tiene su propia organización y recursos humanos. Dentro de esos recursos humanos se encuentra un subgrupo que son los funcionarios de carrera, aquellos que acceden por procesos de oposición. Ese subgrupo se ordena por niveles de acuerdo con su nivel educativo: ESO (secundaria), bachiller, formación técnica, licenciatura… El A1 es el nivel más alto jerárquicamente hablando. Es el subconjunto de funcionarios que lidera al resto de funcionarios y se vincula directamente con los puestos políticos representantes de la ciudadanía. Los pre directivos y directivos públicos. En España ocupan puestos equivalentes en México de subdirectores a directores generales.
Lo más importante es que es un trabajo completamente estable y profesionalizado sin detrimento de que te puedas mover entre distintos puestos.
Tercer reto: ¿Qué es opositar?
Ahora, el proceso de oposición en estos niveles se conforma de varias etapas que varía ligeramente de la Administración Pública que se trate.
La base es un temario de alrededor de 166 temas que se compone de conocimientos generales o rama común y de otro de especialidades que pueden ser jurídicas, sociales o económicas. Yo opté por el camino de sociales y por lo tanto, los 166 temas se dividen en bloques que incluyen ciencias políticas, derecho, relaciones internacionales y Unión Europea, economía, administración pública, comunicación, turismo, sociología…
Puede haber o no un examen de opción múltiple de conocimientos sobre el temario.
Siempre hay un examen de desarrollo de un tema de actualidad basado, pero no limitado al temario, lo cual lo hace absolutamente infinito e inabarcable.
También siempre hay una etapa de resolución de un caso práctico que puede ser de planificación estratégica, política pública, gestión de recursos…
Finalmente puede evaluarse el dominio de uno o dos idiomas ya sea con exámenes dentro del mismo proceso o mediante certificaciones oficiales.
Todo el proceso se desarrolla de principio a fin en aproximadamente un año. La convocatoria de cada examen se va realizando poco a poco con lo cual hay una absoluta incertidumbre que exige el desarrollo máximo de paciencia y resiliencia. Si se suspende un examen, ya no se puede seguir en el proceso y hay que esperar al siguiente iniciando otra vez desde el principio (con algunas excepciones). En promedio, una persona tarda alrededor de un año en estudiar la primera vuelta al temario y participa en 3 procesos selectivos antes de aprobar. Esto se traduce en una dedicación exclusiva de no menos de 3 años.
Cuarto reto: ¿Cómo y cuánto tiempo se oposita?
Mi camino ha sido peculiar por dos motivos. El primero es que inicié siendo extranjera. Me pude presentar como cónyuge de español (también pueden ciudadanos de la UE y sus cónyuges) aunque en el proceso me nacionalicé. El segundo es que el último proceso lo realicé íntegramente a la par de mi primer embarazo e inicio de maternidad.
Haciendo estas precisiones, invertí 3 años de estudio: más de 1.350 días y más de 5.000 horas. Estudiaba en promedio 6 horas al día, con periodos de hasta 11 horas efectivas al día en las semanas previas a los exámenes. En general, dedicaba al estudio 6 días a la semana; sólo tomando vacaciones al finalizar cada proceso selectivo.
Hay quienes compaginan varios cuerpos e incluso de varias administraciones. Por ejemplo, Cuerpo Superior de Administración General del Estado CSACE A1 con el Cuerpo de Técnicos Superiores de la Administración General (TAG) de la Comunidad de Madrid A1 o también con el Cuerpo de Gestión del Estado A2. Dependiendo del camino de cada quien lo medianamente habitual es compaginar dos cuerpos que compartan al menos la mitad del temario y estilo de exámenes, que se presenten en promedio dos procesos de cada cuerpo y que tome entre 3 y 5 años de dedicación a tiempo completo. Por supuesto, también hay quienes lo compaginan con una vida laboral activa.
En el caso de CSACE, el promedio de edad rondaría los 29-30 años sin casi experiencia profesional y en el caso de TAG Madrid, un promedio de edad de 35-37 años con experiencia profesional tanto en sector privado como público.
Quinto reto: ¿Pausar la vida o seguir viviendo?
De lo más difícil de la vida opositoril es la incertidumbre permanente en la que se vive. Estás tranquilo estudiando y de repente te convocan a examen en menos de un mes o incluso con solo 48hrs de antelación. Eso hace que el resto de tu vida deba pausarse y pasar a segundo plano.
Hacer viajes es muy complicado, planificar pasar las fiestas decembrinas con la familia puede volverse un reto mayúsculo. Y esto no solo te afecta a ti, si no a todo tu entorno.
En mi caso, me pasó completamente desapercibido el año 2023. De hecho, decidí dejar de cortarme el cabello hasta aprobar para al menos tener un punto de referencia del paso del tiempo cuando me viera en el espejo. Spoiler, ¡pude cortarme una trenza de 40cm!
Cuando finalmente decidí continuar con mi vida, fue en el segundo proceso que hice del Estado. Suspendí en noviembre de 2024 el primer examen y estaba terriblemente decepcionada. Asumí que en un año no habría más exámenes para mí. Lo pensamos mucho mi marido y yo y decidimos buscar bebé. En febrero tuvimos el positivo de embarazo y solo una semana después ¡se convocó el proceso de la Comunidad de Madrid de 2021! Después de llorar días enteros por el terror de vivir proceso y embarazo juntos, terminé presentando el test, el ensayo y el práctico embarazada y el cante con tres meses de posparto. Luego el examen de idiomas y el curso selectivo con mi bebé lactante.
Lección aprendida, ¡quien oposita no puede planear! Así que toca aprender a fluir, mucha resiliencia y aceptación.
Aprendizajes y consejos
Si pudiese darme consejos a mi yo de hace 4 años, me diría lo siguiente:
Elige dos o tres cuerpos muy relacionados entre sí y firma desde el principio todas las convocatorias que salgan de esos cuerpos. Preséntate a todos los procesos, estés lista o no puesto que es experiencia invaluable que te curte y aumenta tus probabilidades de éxito progresivamente. Además, nunca sabes cuándo se convocarán efectivamente los exámenes.
Inicia consiguiendo un temario, ya sea apuntándote a academia o consiguiéndolo por otro medio. Lee todo el temario de corrido como si fueran libros. No pretendas memorizar ni cantar (es la jerga para la exposición oral de temas) ni escribir ensayos. Solo lee e intenta hacerte de una imagen global. Abre tu mente y relaciona las grandes ideas.
Desde el principio detecta y consume información transversal completa de múltiples medios: noticieros/informativos, documentales, temas de actualidad, artículos, películas… Mis favoritos son El Orden Mundial; Europa 2025 y Parlamento de RTVE; Agenda Pública y Nexo Europa. Aquí hay algunos recursos que recopilé en YouTube https://youtube.com/playlist?list=PLvPu_dJOQK0URP8cIXunuihHeL2Rxx-cK&si=O5KzsjYPUBVx1d_u y https://youtube.com/playlist?list=PLvPu_dJOQK0VYjsA7aoP-D21X0LQLlgG_&si=COmo36Lyf2qNGdzS
¡No caigas en las trampas de la cultura tóxica del opositor! En la primera vuelta llévatela con calma, cero estrés, cero ansiedad. Un paso a la vez. No dejes de descansar NUNCA. Diario duerme y come bien. En cada semana hazte espacio para el descanso físico, mental, social, espiritual… Solo a menos de un mes de un examen crítico se puede aceptar reducir el descanso a la mínima expresión de medio día. El riesgo de caer en ansiedad, depresión, deterioro físico… ¡es altísimo!
Elige bien tu entorno de academia, preparador/preparadora y compis. Son el 80% del éxito. Si es un entorno tóxico, que te genera más tensión que calma, la probabilidad de que truenes es casi total.
Enfócate en entender y disfrutar. Identifica tus formas de aprendizaje y tipos de inteligencias y úsalas a tu favor. Aquí hay un test de inteligencias https://www.psicoactiva.com/test/educacion-y-aprendizaje/test-de-las-inteligencias-multiples/ y de formas de aprendizaje https://www.psicoactiva.com/test/educacion-y-aprendizaje/test-de-estilos-de-aprendizaje/ La memorización es útil pero no debe ser la base ni te martirices por lograrla. El conocimiento se construye en capas y con el tiempo.
No pares tu vida. Puedes dejar de hacer planes de viajes largos o muy lejanos. Puedes retrasar el mudarte de casa de tus padres o casarte. Puedes esperar un poco más para tener un bebé. Pero no dejes de vivir. Opositar es una etapa, es una decisión de vida; pero NO es tu vida y el tiempo no regresa.
¿Lo volvería a hacer?
Mi respuesta es un rotundo Sí. Hay que pensarlo y valorarlo muy bien al principio y asumir que es un camino largo que implica una inversión altísima a largo plazo. Mi postura es que una vez que se decide emprender el camino no hay vuelta atrás y el reto es mantenerse firme hasta lograrlo, tardes lo que tardes porque el esfuerzo crece a tasas decrecientes y cada año que pasa, si decides parar, es mucho más lo que dejas de aprovechar de esa inversión.
Mi razonamiento parte de que en España el tiempo medio que se tarda una persona española en conseguir trabajo no baja del año. Por tanto, si una persona cambia de trabajo al menos un par de veces en la vida, ya se sumaron alrededor de dos años y medio. A eso se le suma que el sector privado expulsa a los trabajadores cada vez más pronto, alrededor de los 50 años, y que sigue habiendo penalidades para mujeres en edad reproductiva. En total al final de mi vida profesional, todo esto me implicaría aún más tiempo que opositar. Asimismo, si se suman los salarios medios del sector privado de una vida laboral de hasta los 60 años con algunas interrupciones y, por el otro lado, la vida continuada como funcionario A1, el monto me resulta superior en el sector público.
Es decir, tanto en tiempo como en dinero es más eficiente opositar. Además, en términos de estabilidad gana por goleada el sector público.
Conclusión
Opositar es lo más duro que he hecho en la vida. Más difícil que superar temas personales y familiares, que titularme del ITAM, que tener dos trabajos mientras me sacaba el máster, que migrar o la primera etapa de mi camino como madre. Sin embargo, estoy convencida de que es una decisión de vida y una inversión para mí y mi familia. También una forma de devolver y agradecer a España por aceptarme como hija.
Me puse un objetivo muy ambicioso pero usando mi poder único lo logré y en el menor tiempo posible. Estoy segura de que tú también puedes y para ello, cuentas con mi apoyo sincero.



